¿Qué Es y Para Qué Educar?

por 04/04/2020

¿Qué Es y Para Qué Educar?

Demos inicio a nuestra charla con preguntas que considero básicas y que, entiendo por ello siempre están en peligro de ser olvidadas.

Podríamos hacer una colección de respuestas; históricas, políticas, legales, culturales, pedagógicas, vivenciales, anecdóticas, institucionales, epocales y un largo etcétera. Pueden algunas de ellas ser más actuales o pertinentes que otras, gozar más o menos de nuestra simpatía o acuerdo; pero les propongo repensar juntos y enriquecernos en el intercambio, dada la importancia que tiene el no perder el rumbo en medio de la tormenta o de darnos la libertad, ¿por qué no?, de trazar nuevos derroteros hacia nuevos horizontes, si tal vez los que otros en otros contextos fijaron, hoy ya no sean los que nos parecen mejores.

Como educadores comprendemos sobradamente los peligros implícitos en obviar lo básico y en omitir lo obvio. Si eso ocurre no hay comunicación posible, ni relación, ni transmisión, ni enseñanza. Les propongo, entonces, como excusa para volver sobre nuestras prácticas, lo fundante: ¨¿Qué es y para qué educar?¨.

Siento una particular inclinación a buscar el origen de las palabras y el significado etimológico de las mismas, como punto de partida para entenderlas. En el caso de ¨EDUCAR¨ proviene de del latín ¨educere¨ y se divide en ¨ex¨ (fuera de…) y ¨ducere¨ (guiar, conducir); por lo que, en cierta consonancia con el pensamiento Socrático, ¨Educar es guiar a una persona para que se desarrolle, a sacar lo mejor de sí¨. Es entonces el docente quien guía ese desarrollo, ese crecimiento único y singular, inédito, de cada individuo. Esto es, etimológicamente, Educar. 

¿Qué hay en cuanto al ¨Para Qué¨? Hace un tiempo conocí la ¨PIRÁMIDE DE MASLOW¨ o ¨JERARQUÍA DE LAS NECESIDADES HUMANAS¨ y luego me volví a encontrar con ella en diferentes contextos. No pude evitar pensar en nuestras prácticas docentes, utilizando esta propuesta de Abraham Maslow. La describiré brevemente para luego volver sobre ¨¿Para qué Educar?¨.

Maslow describe las necesidades humanas utilizando una pirámide de cinco niveles. Los cuatro pimeros niveles, desde su base hacia la cúspide, son a saber:

  • FISIOLÓGICAS: necesarias para la subsistencia.
  • SEGURIDAD Y PROTECCIÓN: cubiertas las necesidades fundamentales para la subsistencia, es necesario para el desarrollo humano desligarse de la ansiedad, angustia o temor a perder los recursos que le garantizan cubrir los primeros.
  • SOCIALES (AFILIACIÓN): el ser humano es un ser gregario, de manada, social, por naturaleza. Busca y necesita, en mayor o menor medida, lazos de pertenencia y aceptación.
  • ESTIMA (RECONOCIMIENTO): dividida, a su vez, en dos niveles:
  • ESTIMA BAJA: es el respeto proveniente de las demás personas (atención, aprecio, reconocimiento, reputación, status, dignidad, fama, gloria e incluso dominio);
  • ESTIMA ALTA: es el respeto a uno/a mismo/a (confianza, competencia, maestría, logros, independencia y libertad). Es la AUTOESTIMA.

Estos cuatro niveles son agrupados como NECESIDADES DE DÉFICIT o PRIMORDIALES. Como es fácil notar, el desarrollo o crecimiento personal y social da lugar a cubrir las necesidades en sentido ascendente y sumativo.

Por cúspide Maslow reserva lo que denomina AUTORREALIZACIÓN: es su satisfacción la que encuentra una justificación o sentido válido a la vida. Las personas autorrealizadas logran: 

  1. Sentido de Realidad, distinguiendo lo falso, ficcional o prejuicio de lo real y genuino;
  2. Problematizar la Realidad para darle solución a las circunstancias;
  3. Significar y valorar;
  4. Disfrute y necesidad de la privacidad;
  5. Experimentar y juzgar por sí mismos, 
  6. Independencia de la cultura y pensamiento dominantes;
  7. Sentido del humor;
  8. Aceptación de sí mismos;
  9. Creatividad;
  10. Apasionarse.

No nos resulta extraño lo haya denominado un nivel de plena felicidad y armonía.

Ahora bien, en mis charlas con estudiantes, familias, docentes y directivos de las instituciones, encuentro indispensable ponernos de acuerdo del ¨PARA QUɨ del acto educativo en las Escuelas y de la relación de los docentes con cada uno de sus estudiantes o alumnos/as. Utilizando la PIRÁMIDE DE MASLOW nos damos cuenta que tradicionalmente la Escuela ha tenido la mejor de sus intenciones y la mayor de sus aspiraciones en ayudar a alcanzar, por si fuera posible, el cuarto nivel: ESTIMA y dentro del mismo el primer subnivel: ESTIMA BAJA y con ello contribuir, tal vez, a algunos elementos del siguiente y que con todo ello, la Escuela o el docente no puede por sí solos, sino que esto es resultado de una sumatoria social y política.

¿Deberíamos, por eso, abandonar resignadamente los esfuerzos por mejorar en nuestro quehacer ocultándonos en conocidos  déficits socio, culturales, económicos, políticos, tecnológicos?; ¿Conformarnos con los objetivos actuales, los mismos con los que naciera la Institución Escuela hace cientos de años, sin aspirar a contribuir a la AUTORREALIZACIÓN de nuestros estudiantes?; ¿es posible propender a la AUTORREALIZACIÓN dando los mismos estímulos, experiencias, objetivos, tiempos, miradas a todos por igual? No, simplemente. 

Es mi opinión que, abandonando la rutina, los presupuestos, lo prescripto (en muchos casos), la COMUNIDAD EDUCATIVA y las familias, pero por sobre todo los/as docentes y sus alumnos/as individualmente, deben recontratar y acordar los objetivos, los medios, los tiempos, los recursos e incluso los contenidos (¿por qué no?). Porque se puede aspirar más alto (AUTORREALIZACIÓN) de lo que lo hemos hecho tradicionalmente, si se respetan las bases en su orden y se reconoce la labor docente como guía, en la que el crecimiento o desarrollo se implica como factor interno de los individuos, propiciado por (todo) el entorno.

Utopía… ¿Esto es posible? Hace un mes atrás estoy seguro las respuestas que recibiría a esta propuesta a repensarnos juntos, las mismas con las que me he encontrado por años. Pero hoy un pequeño factor ha demostrado que las circunstancias no son inconmovibles y que hoy, separados, necesitamos pensarnos juntos.

Es posible. ¿Qué opinan?

2 Comentarios

  1. Taemi

    ¡Hola Beto, qué bueno leerte! Creo que la sociedad toda debe ser repensada en este tiempo, y dentro de ella la escuela con más urgencia que nunca antes. Actores, contenidos (sí, contenidos… ¿la escuela educa o escolariza?), propósitos, rutinas deben poder ser repensadas. De un tiempo a esta parte se decía que preparábamos a nuestros estudiantes para un futuro incierto y desconocido. Hoy esa afirmación cobra un nuevos significado porque aún el presente nos resulta incierto y desconocido. Pensarnos en este tiempo es una necesidad y una obligación para todos los que educamos y hacemos escuela.

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    • Alberto Archundia

      Hola Taemi! Gracias por tu comentario! Coincido plenamente con tu observación y me sumo a ella, tanto en la necesidad de repensar el contacto social, la Escuela y la visión de futuro, como en cuestionar si la función que tenía (?) la Escuela era EDUCAR y/o tan sólo ESCOLARIZAR. Me has dado idea de otra entrada de BLOG!!! No dejes de compartir…

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