¿Qué es la INTELIGENCIA?

por 16/04/2020

¿Qué es la INTELIGENCIA?

La INTELIGENCIA es objeto de estudio de muchas ramas del saber humano, desde hace cientos de años y las diversas posturas y corrientes que de ella se ocupan pueden llenar, literalmente, una enorme Biblioteca. Tal diversidad y el hecho de que aún en la actualidad no existe un consenso científico o académico sobre el significado definitivo de este término, como docentes no nos exime de abordarlo dado que es una competencia, cualidad, habilidad o rasgo que la Escuela como entidad política debe  desarrollar, reconocer, propiciar y si me lo permiten, usando paráfrasis de alguna de las definiciones y legislación vigente: garantizar[1].

La intención del presente escrito no es la de compilar, sintetizar o comentar todo ese recorrido ni el describir alguna corriente epistemológica en profundidad, sino la de efectuar una propuesta útil a la vez de respetuosa de las posturas tradicionales y contemporáneas, con un fácil traslado a la labor docente, a la cotidianeidad del aula (presencial o virtual), la planificación de las clases, los objetivos de logro y las herramientas de evaluación del desempeño de los estudiantes (performance).

Para ello volveremos a partir de la definición etimológica (que en ella toda la Biblioteca concuerda, es en desarrollos posteriores donde se diversifican las posturas). INTELIGENCIA viene del latín ¨intelligentia¨ o ¨intellectus¨, compuesto por el prefijo ¨inter¨ (entre) y el verbo ¨legere¨ (elegir, decidir, escoger, leer). Por ello el significado etimológico resulta en:  ¨el estado o capacidad de saber elegir/leer entre opciones¨. Podemos, si nos tomamos la atribución de hacerlo, integrar en esa cualidad o capacidad muchos de los elementos analizados por las posturas más tradicionales y psicométricas con las varias inteligencias reconocidas por posturas más recientes[2], así como asociar la Inteligencia a objetivos educativos tan altos como la AUTONOMÍA, la INDEPENDENCIA y la LIBERTAD misma.

La lectura de las opciones o posibilidades, de manera concreta y realista implica mucho más que la capacidad de abstracción, la clasificación o la internalización de pautas socioculturales (o enculturación) de un individuo, reconocidos elementos de posturas tradicionales. Así también podría decirse de tal lectura que resultara de un interjuego entre distintas Inteligencias de nuevos enfoques. Dando cuenta de poder observar el entorno en sentido amplio y los factores internos (emociones, deseos, representaciones, etc), superando la descripción de cada uno por separado.

Les compartiré mi propuesta usando una de mis tareas profesionales, la ORIENTACIÓN VOCACIONAL OCUPACIONAL.  Desde hace ya unos años, cuando realizo una ORIENTACIÓN invito al/la orientado/a y su familia a trabajar sobre el proceso de DECIDIR en sí, por sobre esa elección en particular, explicando que el motivo de consulta es sumamente importante, pero que en la historia vital no es más que uno, tal vez el primero de los momentos en los que debemos decidir (decir) tomando en cuenta múltiples factores que, nos demos o no cuenta, se ponen en juego. Tal vez se los sospecha, se los intuye están presentes, pero seguramente se teme por las consecuencias de pasarlos por alto. Mi propuesta con el/la orientado/a y sus familias y con ustedes en este escrito, es centrarnos en cuatro pilares; aspectos a reflexionar y tener en cuenta para decidir:

  1. Conocimiento de sí mismo/a;
  2. Conocimiento del contexto material;
  3. Confrontar las representaciones y
  4. Responsabilidad.

Propongo que para ser inteligente ( saber elegir), en primer lugar, es necesario conocerse a sí mismo/a. Reconocerse en la historia emocional y vincular familiar y como miembros de una sociedad y cultura, con emociones, vínculos y relaciones. Destaco que incluyo aquí el ser bienvenido/a en ambas, aceptado/a, ocupando un lugar significativo en la familia o núcleo primario, luego sociedad y cultura. Ser aceptado y bienvenido por los demás es fundamental para la autoaceptación, para su construcción y fortalecimiento. Dentro de esos grupos se aprende a relacionarse con los demás y sus emociones [3] (reservaremos las circunstancias materiales para el segundo ítem). La identificación con los valores, costumbres, emociones de los demás nos ayuda a reconocer las propias, así como los propios deseos y aspiraciones. Identificando cuáles de esos deseos y aspiraciones son creaciones propias y cuáles son la extensión del entorno y sus historias. Una vez identificado todo lo que puede afirmar como suyo (incluso aquello que se toma de otro apropiándoselo activa y concientemente), se está en condiciones de pasar al segundo pilar, para comprender las circunstancias materiales del entorno.

El segundo pilar, el Conocimiento del Contexto, hace foco en comprender las circunstancias histórico, geográfica, económico, políticas y culturales del entorno actual de la persona. Partiendo de la familia barrio, la ciudad, provincia, país y así hasta la globalidad, como criterio de realidad[4]. Para poder elegir  es necesario hacerlo en consonancia con situaciones y posibilidades reales y concretas, abandonando el pensamiento mágico característico de la infancia[5], el idealismo y/o la fantasía. Contrastar los deseos con las posibilidades y pertinencia de llevarlos al acto, incluso la capacidad de planificar cómo alcanzar su realización.

En tercer lugar es muy importante el confrontar las representaciones del estudio, profesión o rol deseado con las vivencias de otras personas que desempeñan esa profesión u oficio. Ya en capacidad de poder conocer las historias singulares, el proceso de elección y formación, la inserción laboral, el rédito social y económico, y las implicancias personales de tal ocupación en la historia de otro/s. Sumado a la posibilidad de realizar una pasantía o visita en un lugar de trabajo de las opciones que se barajan. Son los ingredientes necesarios para una toma de decisión.

Agrego, por último, a estos tres pilares la capacidad  de Responsabilizarse, tanto durante como posteriormente a la toma de decisión, el desarrollo de una sana autoestima si la decisión ha sido correcta o satisfactoria; como el permiso para volver a decidir si no lo ha sido. Ambos casos son aprendizajes sanos y útiles, necesarios para (retomando el artículo anterior) la AUTORREALIZACIÓN.

La respuesta que demos a la pregunta de nuestro título, determinará la mirada, enfoque y práctica de nuestra labor profesional. Seguramente nuestros objetivos serán los mismos: AUTONOMÍA, AUTORREALIZACIÓN, INDEPENDENCIA, LIBERTAD; pero la posibilidad de acompañar a nuestros/as estudiantes en su desarrollo será más o menos posible y eficaz según lo que entendamos por INTELIGENCIA.

Si INTELIGENCIA es SABER ELEGIR ENTRE OPCIONES VALIDAS Y CONCRETAS, nuestra tarea como educadores puede, es mi propuesta, centrarse en estos cuatro pilares, promoviendo con ellos el autoconocimiento, la empatía, la regulación emocional, la planificación a futuro, la escucha, la responsabilidad, el conocimiento y respeto de la cultura e historia propias y ajenas, la Ética, la valentía de enfrentarse con el propio acierto o el propio error, todo ello constructivamente.

[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Inteligencia

[2] https://www.ecured.cu/Inteligencia

[3] https://quesignificado.com/inteligencia/

[4] https://sites.google.com/site/tecnicasproyectivasorg/perre

[5] https://psicologiaymente.com/inteligencia/pensamiento-magico

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